Llanto, maestros particulares, fines de semana guardados sin salir, castigando así una dificultad por el desconocimiento.
Este mensaje es para despertar conciencia en docentes que no ven lo que sucede frente a sus narices. Y en los padres y madres de familias que siguen peleando.
No es un ataque hacia los maestros sino mas bien una reflexión para que hagan foco y concentren su atención en lo trascendente del rol que ocupan. Y que cambien.

No todos los docentes son iguales, pero son la excepción y no la regla.
Ser docente es una elección tan altruista como la de los que elegimos ser profesionales de la salud. Daremos a diario en nuestro trabajo no solo lo que sabemos hacer, sino la oportunidad de que, quienes estén bajo nuestros cuidados, aprendan lo importante que son como personas.
Ni padres, ni alumnos pueden elegir a sus maestros, ellos tampoco parecen elegir cuales serán sus alumnos.
Pero sí podrían elegir hacer algo diferente con los que presentan dificultades.
Los colegios deberían buscar a los docentes más capacitados, no solo académicamente, sino los capaces de reciclarse, de abrir su sensibilidad y tomar conciencia que son artífices de gran parte de la construcción, en sus alumnos , de quienes serán como personas.
Muchos pueden elegir a sus médicos, terapeutas, psicopedagogos. Eso hace que si no les gusta el trato o los resultados, elijan llevarlos a otra parte.
Veo a diario el derrotero de familias, que son incomprendidas, ignoradas, culpabilizadas y muchas veces abandonadas, por la falta de capacitación en los docentes que sostienen un sistema educativo del siglo XIX.
Niños rotulados, no por el diagnóstico de lo que les suceda, sino por la mirada de ignorancia de sus maestros.No saber cómo verlos, cómo ayudarlos a integrarse, o a "aprender "cuando requieren adaptaciones genera un enorme daño.